Conservación de la trufa

Trufa negra: cómo conservarla fresca

La trufa negra (Tuber melanosporum) es uno de los productos gastronómicos más valorados del mundo. Este hongo subterráneo requiere un cultivo y recolección muy cuidadosos, y su mayor tesoro es su aroma intenso y natural.

Una vez recolectada, su vida útil en fresco es limitada, por lo que conservarla correctamente es clave para disfrutarla en todo su esplendor.


¿Se puede conservar fresca?

Sí, pero conviene recordar que su consumo ideal es siempre en fresco.

Existen métodos como la congelación o las conservas, que prolongan su duración, pero provocan pérdida de aroma y sabor, que son precisamente su mayor valor culinario.

  • La trufa negra tiene un periodo óptimo de consumo de unos 15 días desde su recolección.

  • Después de este tiempo, empieza a deshidratarse, pierde intensidad aromática y disminuye su calidad.

Su auténtico valor está en ese aroma profundo a tierra húmeda, que aporta carácter y elegancia a cualquier plato.


Cuidados básicos para conservar la trufa negra

Con algunos cuidados sencillos, puedes mantenerla en condiciones óptimas durante su periodo de consumo:

  • Temperatura: conserva la trufa en el frigorífico, entre 2 °C y 8 °C.

  • Recipiente y humedad: envuelve la trufa en papel de cocina o un paño limpio y colócala dentro de un recipiente hermético de cristal o plástico.

  • Cambio de papel: hazlo cada 1–2 días para evitar la acumulación de humedad.

  • Duración: siguiendo estas recomendaciones, la trufa puede mantenerse fresca hasta 15 días desde su recolección.


Métodos de conservación no recomendados

Evita los siguientes métodos, que pueden reducir la calidad y el aroma de la trufa:

  • Tierra, arena o serrín: antiguos y poco higiénicos, favorecen la pérdida de humedad y aroma.

  • Agua: sumergir la trufa diluye su aroma y sabor; incluso agua mineral con sal no funciona.

  • Envoltorios naturales (harina, sal o manteca): alteran la textura y el perfil aromático.

  • Aceite: solo permite una conservación muy corta; la trufa negra tiene alrededor del 80 % de agua, por lo que este método no evita su deterioro natural.


Consejo experto

Si la trufa llega envasada en plástico, elimina primero la humedad superficial antes de refrigerarla. Esto ayuda a:

  • Reducir la condensación

  • Prevenir el deterioro

  • Mantener mejor su aroma intenso y natural